domingo, 26 de agosto de 2012

I

Y si no hubiera grietas en el alma ¿por dónde pasaría la luz?

Foto: Sergio D. Lara

martes, 21 de agosto de 2012

Un poema de Javier Sicilia

Tercera Anunciación
Recordando en ti las "Primeras citas"
                                                                                                  
                                 
                                                                                             A la memoria de Arseni Tarkovski


A pesar de las sombras
del trasquilado tiempo
el instante en que tú y yo estamos juntos
es una anunciación

el mundo se pasmaba
y tú y yo entrelazados íbamos
por los misterios de la noche
apartando los velos 
hacia adentro

crecíamos
con un  vértigo de alas
-como el día en que el ángel
se encendió en su oído
congregando lo Abierto-
y el alba me envolvía de ti
convocado en tu carne

al llegar el silencio
tu desnudez ardió en el reposo
y en tu vientre los mundos se rehicieron
mientras la audacia ascendía a mis labios
"Dios te salve"

ahí me conducías 
transfigurando todo

hasta las cosas simples 
recobraban sus nombres
cuando en tus labios la palabra tú
me revelaba y hacía el paraíso

en el instante en que tú y yo estamos juntos
y entrelazados vamos
como seres celestes
habitados de suelo

mientras afuera el mundo anda en tinieblas
y el tiempo nos trasquila inútilmente

lunes, 13 de agosto de 2012

México, creo en ti

"México, creo en ti,
Como en el vértice de un juramento.
Tú hueles a tragedia, tierra mía,
Y sin embargo, ríes demasiado"
(Ricardo López Méndez)
http://martinparedes.com/MexicoCreoenTi

Yo sí creo todavía en esta tierra: me ha dado frutos dulcísimos de inigualables aromas. Aquí fermentaron los misterios en mi entraña por vez primera. De aquí es mi amor. De aquí ha sido mi llanto. De aquí son mis alegrías.


domingo, 12 de agosto de 2012

Tomás Segovia, la lección del deseo.


Aquí un texto de Javier Sicilia publicado en la Jornada Semanal el 11 de diciembre de 2011:

El 7 de noviembre, un día antes del encuentro que el poeta Eduardo Vázquez nos había concertado, me llegó, como un dolor más, la noticia de la muerte de Tomás Segovia. No sólo se había ido otro de los espíritus que iluminan la oscuridad de nuestra época, sino también uno de mis maestros. No pudo decirme lo que quería decirme, y yo, para mi tristeza, no pude escucharlo, porque si de alguien deseaba escuchar algo sobre lo que el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) está haciendo, era de él.
Tomás Segovia no era un poeta encerrado, como muchos, en su torre de marfil. Era un poeta del deseo que, a diferencia de Luis Cernuda, creía que se encontraba en la realidad misma. Marcado por el exilio español como orfandad y destierro, la realidad del deseo fue su morada. No sólo lo vivió con una profundidad poco común, sino que lo cantó, lo develó en sus poemas, y a través de él pensó la vida e hizo una de las críticas más profundas al poder y la historia. Tal vez fue Segovia, junto con Octavio Paz y Gabriel Zaid, quien, como poeta, ha develado mejor las traiciones éticas de la política. Sin embargo, fue él, y no Paz, quien recibió una carta pública del subcomandante Marcos; fue también él, cosa que jamás habría hecho Paz, a pesar de sus lúcidas lecciones sobre el papel revolucionario de la poesía, quien, enfermo, empujado en su silla de ruedas por Margarita Capella, llegó, junto con otros poetas, el 8 de mayo a la plancha del Zócalo a recibir al MPJD; fue también él quien a sus ochenta años no dejó como poeta de simpatizar y de interrogarse por lo que la emergencia de los nuevos movimientos sociales dice frente al desmoronamiento del Estado y del Mercado. La profundidad de su deseo lo hizo vivir todo y estar en todo para interrogarlo e iluminar las vertientes éticas de la vida. De allí que su crítica no pueda ser clasificada de manera ideológica. A pesar de que hacía mucho había dejado de verlo, pero no de leerlo, fueron muchas las lecciones que recibí de él en este sentido. Me enseñó el arte de la versificación, los secretos de la traducción y la profundidad de la literatura que permite pensar y amar la realidad en muchos niveles; me enseñó a pensar poéticamente a través de sus versos y reflexivamente a través de sus ensayos; me enseñó la independencia creadora –lo vi construir con sus manos una casa en Tepoztlán y lo escuché tocar espléndidamente la flauta dulce–; me enseñó, por último, el sentido revolucionario que en su marginalidad guardan el poeta y la poesía. Alguna vez, hace muchos años, me dijo: “El romanticismo [por eso su última traducción fue la obra completa de Nerval] no es una escuela, es la temperatura de la poesía. Ningún gran poeta moderno ha escapado del romanticismo.” Los románticos, le dijo en 2005 a Eduardo Vázquez en una entrevista, inauguraron “un cierto historicismo […], el de las vivencias y la experiencia […] Un materialismo que no se interesa por las cosas materiales […] sino por ‘la significación’, por el ‘valor’ de lo que ha sido valioso o deseado […]; eran críticos de la objetividad que hizo perder el genio, por eso se acercan a los lenguajes oscuros, como el religioso o el mágico, al lenguaje de los que han sido proscritos por la razón: los locos, los niños, las mujeres, los salvajes […] La rebeldía romántica es revolucionaria en la medida en que reinventa los lenguajes oscuros”, los de los excluidos, los de las víctimas del poder. Quizá sabía que eso revela el mpjd y quería decírmelo, quería conversar sobre ese misterio de la poesía que se encarna en el espacio político y que es la realidad del deseo, la experiencia humana de la significación.
Me gusta pensar que habríamos hablado de ello. Me gusta pensar también, en medio de mi dolor, que un día, en la luz del deseo del que tanto supo, nos sentaremos, al lado de mi hijo y de todos aquellos que hemos amado, a conversar, y sabremos que el fondo del deseo no era otra cosa que la hermosa experiencia del amor que no dejamos de vivir y de expresar en la historia como el más revolucionario de los actos.
Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar todos los presos de la APPO, hacerle juicio político a Ulises Ruiz, cambiar la estrategia de seguridad y resarcir a las víctimas de la guerra de Calderón.


Sobre estos corredores...

Nunca había tenido un blog, éste es el primero. La verdad es que siempre lo había querido y parece que por fin me sacaré la espinita. No hay una larga historia detrás: de pronto todos empezaron a hablar de blogs -hacerlos, retomarlos, leerlos- y bueno, aquí está el mío:

Inspirado en un verso de Piedra de Sol de Octavio Paz, Corredores sin fin de la memoria será, espero, un lugar donde la palabra -no la mía, sino la primigenia- madure y adquiera forma. Bienvenidos.