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| Foto: Sergio D. Lara |
Corredores sin fin de la memoria
domingo, 26 de agosto de 2012
martes, 21 de agosto de 2012
Un poema de Javier Sicilia
Tercera Anunciación
Recordando en ti las "Primeras citas"
A la memoria de Arseni Tarkovski
A pesar de las sombras
del trasquilado tiempo
el instante en que tú y yo estamos juntos
es una anunciación
el mundo se pasmaba
y tú y yo entrelazados íbamos
por los misterios de la noche
apartando los velos
hacia adentro
crecíamos
con un vértigo de alas
-como el día en que el ángel
se encendió en su oído
congregando lo Abierto-
y el alba me envolvía de ti
convocado en tu carne
al llegar el silencio
tu desnudez ardió en el reposo
y en tu vientre los mundos se rehicieron
mientras la audacia ascendía a mis labios
"Dios te salve"
ahí me conducías
transfigurando todo
hasta las cosas simples
recobraban sus nombres
cuando en tus labios la palabra tú
me revelaba y hacía el paraíso
en el instante en que tú y yo estamos juntos
y entrelazados vamos
como seres celestes
habitados de suelo
mientras afuera el mundo anda en tinieblas
y el tiempo nos trasquila inútilmente
Recordando en ti las "Primeras citas"
A la memoria de Arseni Tarkovski
A pesar de las sombras
del trasquilado tiempo
el instante en que tú y yo estamos juntos
es una anunciación
el mundo se pasmaba
y tú y yo entrelazados íbamos
por los misterios de la noche
apartando los velos
hacia adentro
crecíamos
con un vértigo de alas
-como el día en que el ángel
se encendió en su oído
congregando lo Abierto-
y el alba me envolvía de ti
convocado en tu carne
al llegar el silencio
tu desnudez ardió en el reposo
y en tu vientre los mundos se rehicieron
mientras la audacia ascendía a mis labios
"Dios te salve"
ahí me conducías
transfigurando todo
hasta las cosas simples
recobraban sus nombres
cuando en tus labios la palabra tú
me revelaba y hacía el paraíso
en el instante en que tú y yo estamos juntos
y entrelazados vamos
como seres celestes
habitados de suelo
mientras afuera el mundo anda en tinieblas
y el tiempo nos trasquila inútilmente
lunes, 13 de agosto de 2012
México, creo en ti
"México, creo en ti,
Como en el vértice de un juramento.
Tú hueles a tragedia, tierra mía,
Y sin embargo, ríes demasiado"
(Ricardo López Méndez)
http://martinparedes.com/MexicoCreoenTi
Yo sí creo todavía en esta tierra: me ha dado frutos dulcísimos de inigualables aromas. Aquí fermentaron los misterios en mi entraña por vez primera. De aquí es mi amor. De aquí ha sido mi llanto. De aquí son mis alegrías.
Como en el vértice de un juramento.
Tú hueles a tragedia, tierra mía,
Y sin embargo, ríes demasiado"
(Ricardo López Méndez)
http://martinparedes.com/MexicoCreoenTi
domingo, 12 de agosto de 2012
Tomás Segovia, la lección del deseo.
Aquí un texto de Javier Sicilia publicado en la Jornada Semanal el 11 de diciembre de 2011:
El 7 de noviembre, un día antes del encuentro que el poeta
Eduardo Vázquez nos había concertado, me llegó, como un dolor más, la noticia
de la muerte de Tomás Segovia. No sólo se había ido otro de los espíritus que
iluminan la oscuridad de nuestra época, sino también uno de mis maestros. No
pudo decirme lo que quería decirme, y yo, para mi tristeza, no pude escucharlo,
porque si de alguien deseaba escuchar algo sobre lo que el Movimiento por la
Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) está haciendo, era de él.
Tomás Segovia no era un poeta encerrado, como muchos, en su
torre de marfil. Era un poeta del deseo que, a diferencia de Luis Cernuda,
creía que se encontraba en la realidad misma. Marcado por el exilio español
como orfandad y destierro, la realidad del deseo fue su morada. No sólo lo
vivió con una profundidad poco común, sino que lo cantó, lo develó en sus
poemas, y a través de él pensó la vida e hizo una de las críticas más profundas
al poder y la historia. Tal vez fue Segovia, junto con Octavio Paz y Gabriel
Zaid, quien, como poeta, ha develado mejor las traiciones éticas de la
política. Sin embargo, fue él, y no Paz, quien recibió una carta pública del
subcomandante Marcos; fue también él, cosa que jamás habría hecho Paz, a pesar
de sus lúcidas lecciones sobre el papel revolucionario de la poesía, quien,
enfermo, empujado en su silla de ruedas por Margarita Capella, llegó, junto con
otros poetas, el 8 de mayo a la plancha del Zócalo a recibir al MPJD; fue también
él quien a sus ochenta años no dejó como poeta de simpatizar y de interrogarse
por lo que la emergencia de los nuevos movimientos sociales dice frente al
desmoronamiento del Estado y del Mercado. La profundidad de su deseo lo hizo
vivir todo y estar en todo para interrogarlo e iluminar las vertientes éticas
de la vida. De allí que su crítica no pueda ser clasificada de manera
ideológica. A pesar de que hacía mucho había dejado de verlo, pero no de
leerlo, fueron muchas las lecciones que recibí de él en este sentido. Me enseñó
el arte de la versificación, los secretos de la traducción y la profundidad de
la literatura que permite pensar y amar la realidad en muchos niveles; me
enseñó a pensar poéticamente a través de sus versos y reflexivamente a través
de sus ensayos; me enseñó la independencia creadora –lo vi construir con sus
manos una casa en Tepoztlán y lo escuché tocar espléndidamente la flauta
dulce–; me enseñó, por último, el sentido revolucionario que en su marginalidad
guardan el poeta y la poesía. Alguna vez, hace muchos años, me dijo: “El
romanticismo [por eso su última traducción fue la obra completa de Nerval] no
es una escuela, es la temperatura de la poesía. Ningún gran poeta moderno ha
escapado del romanticismo.” Los románticos, le dijo en 2005 a Eduardo Vázquez
en una entrevista, inauguraron “un cierto historicismo […], el de las vivencias
y la experiencia […] Un materialismo que no se interesa por las cosas
materiales […] sino por ‘la significación’, por el ‘valor’ de lo que ha sido valioso
o deseado […]; eran críticos de la objetividad que hizo perder el genio, por
eso se acercan a los lenguajes oscuros, como el religioso o el mágico, al
lenguaje de los que han sido proscritos por la razón: los locos, los niños, las
mujeres, los salvajes […] La rebeldía romántica es revolucionaria en la medida
en que reinventa los lenguajes oscuros”, los de los excluidos, los de las
víctimas del poder. Quizá sabía que eso revela el mpjd y quería decírmelo,
quería conversar sobre ese misterio de la poesía que se encarna en el espacio
político y que es la realidad del deseo, la experiencia humana de la
significación.
Me gusta pensar que habríamos hablado de ello. Me gusta
pensar también, en medio de mi dolor, que un día, en la luz del deseo del que
tanto supo, nos sentaremos, al lado de mi hijo y de todos aquellos que hemos
amado, a conversar, y sabremos que el fondo del deseo no era otra cosa que la
hermosa experiencia del amor que no dejamos de vivir y de expresar en la
historia como el más revolucionario de los actos.
Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San
Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino
de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la
Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar todos los presos de la APPO,
hacerle juicio político a Ulises Ruiz, cambiar la estrategia de seguridad y
resarcir a las víctimas de la guerra de Calderón.
Sobre estos corredores...
Nunca había tenido un blog, éste es el primero. La verdad es que siempre lo había querido y parece que por fin me sacaré la espinita. No hay una larga historia detrás: de pronto todos empezaron a hablar de blogs -hacerlos, retomarlos, leerlos- y bueno, aquí está el mío:
Inspirado en un verso de Piedra de Sol de Octavio Paz, Corredores sin fin de la memoria será, espero, un lugar donde la palabra -no la mía, sino la primigenia- madure y adquiera forma. Bienvenidos.
Inspirado en un verso de Piedra de Sol de Octavio Paz, Corredores sin fin de la memoria será, espero, un lugar donde la palabra -no la mía, sino la primigenia- madure y adquiera forma. Bienvenidos.
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